
Una aplicación ASP.NET requiere un entorno compatible con su versión y sus dependencias. Antes de elegir alojamiento Windows, identifica qué necesita el código y cómo se mantiene en producción.
Documenta la aplicación
Lista versión de .NET o .NET Framework, configuración de IIS, librerías, servicios de Windows, tareas y conexiones externas. Confirma con el desarrollador los sistemas soportados. No todas las aplicaciones llamadas “.NET” requieren la misma plataforma o pueden migrarse sin cambios.
Revisa base de datos y licencias
Identifica motor, versión, edición, tamaño y concurrencia. Confirma el licenciamiento de Windows y SQL Server cuando corresponda. No asumas que una licencia de desarrollo cubre producción ni que contratar un servidor incluye todas las licencias de tu aplicación.
Define despliegue y recuperación
Separa prueba y producción, protege secretos y documenta cambios. Cada publicación debe tener validaciones y un camino de retorno. Planea respaldos consistentes de base de datos y archivos, y prueba la restauración de ambos como una unidad funcional.
Aclara quién atiende cada incidente
El proveedor puede administrar infraestructura según el alcance; el equipo de desarrollo debe atender código, lógica e integraciones. Documenta responsables, monitoreo y escalamiento. Para dimensionar, mide tráfico, consultas y tareas en segundo plano en lugar de elegir recursos sólo por estimación.
Si necesitas ayuda para llevarlo a tu operación, conoce nuestro servicio de alojamiento administrado de aplicaciones. Revisamos el alcance antes de cotizar.
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